Este proyecto transformó completamente un patio interior en un entorno vibrante para el juego y la exploración de los más pequeños. La intervención respondió a dos grandes desafíos: mejorar las condiciones acústicas del espacio y dotarlo de un lenguaje lúdico, natural y estimulante.
Se incorporaron juegos construidos íntegramente en madera, una moquette con formas orgánicas que simula el césped, y un piso vinílico símil madera que aporta calidez y continuidad. Las plantas interiores son reales, aportando textura y conexión con lo vivo dentro del aula.
Uno de los hitos del proyecto fue la instalación de paneles acústicos en el techo, diseñados para absorber la reverberación y mejorar la calidad sonora del espacio, clave en ámbitos educativos para primera infancia.
El diseño fue desarrollado y dirigido por el equipo de Espacios de Aprendizaje, y desde Arquimia acompañamos el proceso constructivo, encantados de trabajar en una propuesta que combina pedagogía, arquitectura y bienestar. El entusiasmo de todo el equipo docente durante la obra fue señal del valor que este espacio cobraría una vez finalizado.