Reforma integral de una residencia de 1957 en una esquina privilegiada de Carrasco. El proyecto implicó una intervención profunda sobre la estructura existente, con demoliciones significativas, refuerzos estructurales en hierro y hormigón armado, y una puesta a punto total de sus instalaciones, logrando adaptar la casa a estándares contemporáneos sin perder su carácter original.
La planta baja alberga la vida social y parte del área privada: un amplio living con ventanales al jardín, comedor con cocina integrada, tres dormitorios —dos de ellos en suite con vestidor—, un estar íntimo, barbacoa cerrada y toilette de visitas. También se incorporó un área de servicio independiente y un lavadero funcional.
En planta alta, un generoso playroom con salida a terraza, un dormitorio adicional y un baño completan el programa.
Las terminaciones fueron pensadas para garantizar calidad y calidez: pisos en porcelanato símil madera, baños en microcemento, aberturas en PVC negro con DVH y carpinterías interiores laqueadas. Las fachadas, sobrias y elegantes, se revistieron en pintura blanca sobre ladrillo de junta al ras.
El acondicionamiento exterior potencia la experiencia del habitar: piscina de hormigón revestida en cerámicos, riego automatizado, iluminación paisajística y vegetación cuidadosamente seleccionada. Todo vinculado por solados en piedra natural, porcelanato y acero corten.
Desde Arquimia acompañamos esta obra con compromiso y atención al detalle, haciendo posible un proceso constructivo complejo y apasionante. Una transformación profunda que conjuga técnica, diseño y confort con una ejecución a la altura de su entorno.